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La evolución de la logística y la competitividad

Hoy en día, la actividad logística de una empresa es fundamental para el buen funcionamiento de los procesos. Es prácticamente imposible poner en marcha un negocio sin tener en cuenta la logística necesaria para llevar a cabo las actividades.

Pero no siempre fue así. Hubo un momento en la historia en el que la responsabilidad del transporte de mercancías y recursos se repartía entre varias personas implicadas en el proceso, sin una planificación única como la que existe hoy en día. Esa fragmentación generaba conflictos, ya que, por lo general, no había un objetivo común en los transportes.

Lo cierto es que las empresas empezaron a prestar mayor atención a los procesos logísticos en la segunda mitad del siglo XX, en consonancia con la evolución de los procesos empresariales. Sin embargo, los primeros intentos de centralizar la logística bajo una única responsabilidad se debieron a motivos militares.

 

La logística de la guerra

Al igual que muchas actividades tecnológicas y procedimentales, la logística también tiene su origen en las estrategias bélicas. Las primeras centralizaciones de la logística bajo una única autoridad tuvieron lugar alrededor del año 1943, durante la Segunda Guerra Mundial. 

El hecho de que la logística tenga su origen en actividades militares ya pone de manifiesto su carácter estratégico. Al contar con una sola persona que controlaba los movimientos, resultaba más fácil alcanzar los objetivos de los transportes, además de facilitar la organización de las llegadas y salidas de acuerdo con la estrategia de combate.

Esta idea de centralizar la logística fue adoptada por los empresarios en sus negocios ya en la década de los 40, y los resultados positivos de esta práctica hicieron que esta actividad se extendiera entre las empresas de la época.

 

Los años siguientes

En las décadas de los 50 y los 70, las empresas comenzaron a prestar mayor atención a la logística, en consonancia con el avance tecnológico y el aumento de la competitividad empresarial. Los cambios económicos, como la gran migración de personas hacia los centros urbanos y el crecimiento de las ciudades, impulsaron la expansión de los negocios, que buscaban acercarse al consumidor. Esto hizo que la preocupación por los procesos logísticos pasara a formar parte de la rutina de muchas empresas en aquella época.

Otro factor que contribuyó a la consolidación de la logística en aquella época fue la presión para reducir costes. En su afán por operar con un margen de beneficio cada vez mayor, las empresas comenzaron a reducir al máximo los gastos relacionados con sus procesos. Esto generó la necesidad de una gestión precisa de la logística para que los cálculos fueran acertados.

 

La llegada de la informática

A partir de la década de los 70, los ordenadores empezaron a formar parte de la rutina diaria de las empresas. Esto supuso un aumento significativo de la productividad de las empresas, lo que generó una demanda de una gestión logística eficiente. 

Dada la gran cantidad de mercancías que se producían y almacenaban en diversos almacenes, se hacía necesaria una distribución eficiente y ágil. Y la informática también contribuyó a ello, facilitando la aplicación de procesos cada vez más eficientes para la movimiento de productos.

Con la llegada de Internet y la acelerada globalización, los procesos logísticos se han ido extendiendo cada vez más. A partir de la década de los noventa, esta disciplina se convirtió en un campo de estudio de interés, y cada vez son más las personas que se especializan en ella. 

Por ello, hoy en día la logística es un importante campo de conocimiento y resulta fundamental para las empresas. El profesional de este ámbito no busca necesariamente la mejora individual de los procesos de transporte y almacenamiento, sino la evolución global del sistema logístico para lograr un flujo eficiente de los procesos de entrada y salida.

 

La logística en Brasil

En nuestro país, el sector logístico aún tiene que superar varios retos. El principal de ellos es la escasa variedad de modos de transporte, lo que obliga a las empresas a recurrir, en su gran mayoría, al transporte por carretera. Este modo de transporte, que representa casi el 60 % del transporte en todo el país, encarece el proceso y el producto final, lo que eleva los precios de los productos y servicios. 

Sin embargo, dado que todos los competidores se enfrentan a estos retos, una gestión logística eficiente, orientada a la resolución de problemas y a la identificación de cuellos de botella, puede suponer una gran ventaja para su empresa en el mercado.

 

La logística como ventaja competitiva

Con el tiempo, los procesos logísticos se han vuelto cada vez más eficientes. Dada la creciente importancia de este ámbito en las empresas y la rápida evolución tecnológica, han surgido los especialistas en logística y la manipulación, que pronto pasaron a formar parte de los equipos de las empresas.

Hoy en día, sin embargo, el papel del profesional de la logística es cada vez más importante. En la actualidad, este sector se encarga de todo el flujo de mercancías e información, desde el proveedor hasta el cliente final. 

Una gestión logística eficiente se centra en los plazos, la calidad y los ciclos de los procesos, buscando siempre mejorar la eficiencia. Esto puede suponer una importante ventaja competitiva en el mercado actual, y ello se debe a cinco factores principales:

  • Control: Una gestión clara y eficiente de los procesos logísticos de una empresa permite controlar mejor el movimiento de las mercancías que entran y salen. Esto supone una ventaja, ya que permite negociar de forma eficaz los plazos de llegada de las mercancías y las entregas, lo que aumenta la confianza del cliente en su empresa. 
  • Rapidez: A cualquier cliente le gusta que le sorprendan positivamente en lo que respecta a los plazos. Una logística bien organizada garantiza que se cumplan los plazos, a menudo con holgura, mejorando la visibilidad y la experiencia de compra de su cliente, lo cual es un factor importante para la fidelización.
  • Flexibilidad: Un sistema logístico bien organizado permite una gestión clara de los productos en stock y puede garantizar una gestión flexible de la entrada y salida de mercancías. Esto puede suponer una gran ventaja, ya que permite modificar los plazos de entrega o recepción de mercancías y productos de forma eficaz, sin afectar negativamente al flujo de los procesos.
  • Productividad: Cuanto mayor es el control que se ejerce sobre un proceso, más fácil resulta alcanzar la excelencia en él. Una gestión eficiente de la logística permite incluso mejorar los procesos internos de la empresa, aumentando la productividad en su conjunto. Lógicamente, esta gestión eficiente también garantiza que ese aumento de la productividad se traduzca en resultados, mejorando directamente los resultados de la empresa.
  • Coste: Con un análisis preciso y detallado es posible identificar cada vez más puntos de mejora en el proceso logístico. La búsqueda de la eficiencia en este sentido no se limita al proceso en sí, sino que también se centra en la reducción de los costes operativos. Encontrar formas de hacer más con menos puede ayudar a ofrecer un precio más atractivo para su producto final, lo que siempre resulta beneficioso en términos de competitividad.